jueves, 29 de mayo de 2014

24 de Agosto. El principio

Este blog nace ante la necesidad que siento de escupir mis sentimientos como madre que soy.

Mi primera vida acabó un 24 de agosto, justo en el instante anterior en que empezó la segunda.

Según recuerda mi madre, desde bien pequeñita me rebelaba ante el espanto que me parecía que todas las mujeres tuvieran que menstruar cada més, por si en un futuro querían tener un niño.El hecho de sentir un ser vivo creciendo dentro de mi cuerpo y tener que hacerlo salir por un agujerito tan pequeño, me suscitaba una sensación de oposición firme y total. Yo nunca tendría hijos, lo tenía claro!

A los 32 años y trás 8 meses de un embarazo sin ninguna complicación, aún ese 24 de agosto seguía manifestando que no podía entender ese método ancestral de parir.

El 23 de agosto a las 9 de la mañana, sentí un fuerte pinchazo en los riñones y una gotita de agua que resbalaba por mi pierna. No dudé. Daniel ya estaba listo para salir!!
Llamé al ginecólogo y me dijo que me preparase tranquílamente y me fuera al Hospital.
Pensé..."Me voy a lavar el pelo. A saber cuántos dias habrá que estar ingresada!"
Dicho y hecho; Desayuno, ducha y maletita preparada.
Desperté a Mikel  "Buenos días! Tienes que despertarte, que nos vamos al Hospital, estamos de parto "
Respuesta con los ojos fuera de las órbitas: "No me jodas, que está todo sin preparar!!"(Daniel es ochomesino)
No sé ni cómo acertó a atarse los zapatos pero, en diez minutos salíamos por la puerta.
Metimos la maletita en el coche, Mikel se quedó quieto junto a la puerta del conductor, aún con la cara rígida y dijo: "Yo no puedo conducir así, no puedo"
Cogí las llaves, no era momento de debatir, y conduje hasta el Hospital.(Esta anécdota nos hace reir aún al recordar la situación pintoresca,jejeje)

Recuerdo la cara de mis padres cuando, ya en camilla, me iban a meter a quirófano. Mi madre dejó asomar una lágrima y le pregunté "Por qué lloras?Sólo voy a tener un niño." y ella respondió " Por que tú eres mi hija y tengo miedo"


Ahora entiendo lo que quiso expresar mi madre: El miedo, el dolor, la frustación o la tristeza de un hijo, los sientes en las tripas, literalmente. Es como si alguien te estrujara las intestinos, como si fueran calcetines recién lavados. Lo mismo ocurre cuando se trata de risa y felicidad, es como si te inyectaran en vena sus sensaciones.

Pasamos varias horas en dilatación, tantas que Mikel tuvo que salir un ratillo porque.... le dolían los piés!! jejejeje  Creo que era lo único que a mí no me dolía!

Tan fuerte debía ser mi convencimiento como la unión que ya existía con mi hijo, porque según sintió el primer empujón en el paritorio, se giró de tal manera que no fué viable el parto, lo sacaron con cesárea.

Al subir del quirófano, aún aturdida, mi único deseo era ver al enano, tocarlo...necesitaba saber qué sentía el asustadillo padre, comentar y descargar las lágrimas retenidas por la incertidumbre, el miedo, la alegría... Pero tuve que hacer un "pequeño" esfuerzo y esperar, porque en la habitación me esperaba una auténtica manifestación de familiares!!

Que si se parece al abuelo,... que si tiene muy buen color,...que póntelo en la teta enseguida.....ufffff
Con perdón de los allí presentes, qué paz cuando se fueron!!!

El niño era exáctamente igual que su padre. Parecía una miniatura de él.